Quiero ser el más grande de todos, para proteger mi más grande tesoro. Para incluso cubrir el sol con mis sombras. Quiero la viruela y el pus en mi rostro, las yagas en mis manos, un Cristo muerto en mis ojos y la libertad bajo mis pies. Mil cadenas para atarme y mover el mundo conmigo. De cara a Dios y de rodillas al hombre. Quiero ser un mounstro, uno que muera y viva por siempre. Quiero ser un mounstro en constante agonía y vivir, solamente, de esa única fibra de vida, ese último recurso, la furia de las cadenas, el grito de libertad…


